Escribo que escribo que no escribo nada…

PARA COMPENSAR, Augsto C. Bonfanti se servía pequeñas porciones de chocolate directo del hormiguero. Su gran cabeza de sapo, transpiraba una suerte de alquitrán chicloso que era especialmente molesto en horas de modorra punto aparte se sirvió pequeñas porciones de chocolate directo del hormiguero. Su gran cabeza de sapo, transpiraba una suerte de alquitrán chicloso que sólo podía quitarse con un pañuelo bañado en querosén ¿sirvió o servía? punto a parte ¿ahora? ahora hay que seguir ¿cómo? no sé, necesito un buen inicio, atraer la atención del lector casual, todo se arma a partir del inicio, todo depende de la apertura, todo depende ¿de qué depende? del nivel de alcohol en sangre (como supo decir el divino Edgar Allan) la obra debe carecer de interrogantes, tiene que representar una afirmación positiva de la capacidad de hacer lo mejor posible con lo que en ése momento se tuvo Lo último que quiero es improvisar Para compensar, en mayúsculas Augusto C. Bonfanti se servía pequeñas porciones de chocolate directo del hormiguero. Su gran cabeza de sapo, transpiraba una suerte de alquitrán chicloso que espantaba las moscas, verdaderas reinas esponjosas de la muerte punto aparte ¿para compensar qué? bueno, no puedo exponer todo en el primer párrafo, seguramente tengo una idea de lo que intenta compensar Para combatir el insomnio, Augusto C. tampoco voy a cubrir todos los aspectos ahora, la vida no es así, la vida es un cúmulo de inexplicables acontecimientos, muchos de los cuáles permanecerán en el más absoluto misterio, incluso para los esotéricos Cualquiera podría decir que no puedo pensar una buena razón para que el personaje necesite compensarse ¿pero acaso todos los eventos de nuestras vidas tienen respuestas? ¿acaso no existen preguntas incontestable? dudas que han acosado a la humanidad desde que esta aprendió a cambiarse los pañales: ¿existe Dios? ¿existen el Cielo y el Infierno? ¿el infinito prolonga eternamente un final o renace a cada momento? ¿hasta qué punto es cognoscible el conocimiento? ¿puede un sujeto alcanzar la objetividad sin pasar por un proceso de deshumanización? ¿es la anarquía, como concepto, una condición intrínseca del proceso de sociabilización? ¿dónde está el punto g y porqué no puedo encontrarlo con una linterna de mano? tal vez no existan respuestas, tal vez el hombre no esté hecho para entenderlas, tal vez, en lugar de la linterna, deba ponerle harina y buscar la parte más húmeda Gran cabeza de sapo transpirando alquitrán chicloso, buena imagen, lástima que no tenga continuación Augusto C. Bonfanti, háblame, soy yo, tu humilde creador, dime quién eres, qué quieres ¡Pero deglutime la cabeza del choto pedazo de pelotudo! (supongo que eso descarta la narración en primera persona) un sandwich, no, estoy muy gordo, me la paso comiendo, tal vez unos mates, convendría escribir un poco más, armar una estructura con la que trabajar Me meo ¿hoy vence la luz? estoy gordo, creo que retengo líquidos No es excusa: debo moverme más, ejercitar, tener una vida, esto de la escritura no está funcionando tal vez no sea mi verdadera vocación, siempre me gustó colocar urinales en los baños públicos, si tan sólo consiguiera que me pagaran por hacerlo Es oficial: mi nivel de inseguridad es ridículo, por no decir obvio-cliché Todos los escritores sienten repulsión hacia la propia obra, Borges desestimaba la suya cada vez que tenía una cámara en frente Es conocida la anécdota que muestra a Bioy Casares rescatando escritos de Borges del mismo fuego en que su autor los echó, por considerarlos horribles (iré prendiendo la fogata) Cada vez que me siento, mi panza amenaza con devorarme las rodillas gran cabeza de sapo alquitrán chicloso verdaderas reinas esponjosas de la muerte Estoy atorado, enclaustrado, petrificado, detenido, suprimido por una novela que no tiene argumento, ni párrafo dos Me gustaría una aventura irresponsable, en donde el personaje, nadie sobresaliente, emprenda un viaje del que no sabe las consecuencias, ni el destino final Historia de hombre oprimido que lucha por torcer un rumbo inexorable de rutina y confinamiento social, obrando en contra de sí mismo, combatiendo la desidia de sus días En un mundo donde nada queda por descubrir, son estas las únicas aventuras posibles Teniendo la triste certeza que no existen gigantes de tres ojos en la China, o palacios flotadores entre las nubes, ni eclipses de envilecedora belleza, lo único que podemos hacer es rebelarnos contra nuestras propias seguridades y empeñarlo todo al caballo perdedor Si pudiera, mi novela seguiría los pasos errados de Augusto C. Bonfanti Habría chicles, resacas, explosiones, manteles color café, actores judíos, pianos abandonados en baldíos Si pudiera retratar la pericia de un hombre que pide permiso para ser olvidado, una llaga en el árbol de la sabiduría o alguna estupidez que se lea fácil en la playa, entre chapuzón y chapuzón vence la luz estoy gordo alquitrán chicloso cabeza del choto sapo Borges trigo, trigo y más trigo, trigo entrando por la puerta, trigo invadiendo la cocina, trigo penetrando el baño, trigo escondido detrás de la mesada, trigo en mi cabeza, trigo fuego trigo y en el fuego, y en el trigo de la entrada se escucha el fuego del trigo de la puerta mi er da Escribí un libro de cuentos, me tomó sus buenos años de trabajo, cuando lo tuve terminado, llevé el manuscrito a Ceus editora (pequeña empresa que le brindaba a los jóvenes autores la posibilidad del primer libro) El dueño / editor me tuvo dos horas a la espera de una opinión, cuando por fin abrió la puerta de su despacho lo hizo con tono preocupante Pocas veces he visto un trabajo tan extraordinario en un novel autor, realmente me cuesta creer que este no sea el pensamiento de un avezado laburante de las palabras. Déjeme felicitarlo. Lamentablemente, nuestros estudios de mercado indican una baja en la venta de libros de relatos por lo que, me temo, no podemos arriesgarnos pero, ¿por qué no prueba escribirse una novela? Estoy seguro que dejará en ridículo a los de su generación Antes de irme, entre cabizbajo y esperanzado, no pude contener mi curiosidad y pregunté por el señor Ceus El dueño / editor me miró extrañado, reformulé, ¿por qué su editorial se llama así? Oh, por el gran dios griego, respondió con naturalidad, e incluso me recitó una acertada descripción que ni Robert Graves punto aparte

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