Acercamiento a Giacomo Aldo Yangrante

El citado

No se engañen, feroces lectores, no dejen que los distraiga el nombre de opereta! Giacomo Aldo Yangrante es la voz más lúcida de Chacabuco, un hombre acostumbrado a dialogar con la Verdad (aunque rara vez la entienda). Oriundo de Olavaria, se estableció en nuestra preciosa ciudad malinterpretando un consejo materno. Ejerció como profesor de letras en el Colegio María de los Amaneceres. Sus cursos incluían “orientación para letras”, “cocina para letras” y, uno de los más populares, “sexualidad para letras”. Fue en este curso donde dio muestras de todo su intelecto al lograr la diferenciación de género entre dos Os recién casadas, usando métodos chinos de tortura (resultó que ninguna era el macho).

Su participación activa en los hechos de nuestra amada ciudadanía, lo han vuelto una figura tanto prestigiosa como odiada. Conocida es la controversia sobre su participación militante durante los años ’70. Algunos todavía recuerdan la tarde en que la voz de Chacabuco (como me gusta decirle) se subió, Colt. 45 en mano, a los techos de una escuela secundaria tomada para protestar contra la locura imperante. Mientras que otros pretenden dar por tierra esta hazaña, asegurando que aquel día, si bien subió al techo del establecimiento, lo hizo ungido con una escoba, en pos del beneplácito higiénico del director.

Controversias aparte, Yangrante ha puesto su firma a varios libros teóricos sobre el arte de la enseñanza y también, por qué no, de ficción. Dentro del primer grupo encontramos el clásico Pendejos que me robaron la ilusión editado por Eudeba, todo un catálogo de deformidades anatómicas y del pensamiento que ha tenido el bien de encontrar durante sus años como docente. En el campo novelístico, ha publicado Doce semanas sin calzoncillos y otros ensayos sobre nuestra realidad cultural, política y económica; así como la colección de artículos periodísticos A ver quién la tiene más larga?

Laberíntico, controversial, personalísimo con su filosofía y uno de los observadores más agudos que ha conocido Chacabuco y sus ciudades limítrofes, Giacomo Aldo Yangrante es también un hombre generoso, siempre listo para desenredar entuertos, mediar entre enemigos mortales y regalar una palabra sabia allí donde la penetración de los nachos no es total. Porque sabiendose más habilidosos que el Maradona del ’86, te hace un centro a la cabeza para que hagas uno sin arquero.

Es para mí un honor, servir de prólogo para esta nueva re-edición de sus más certeros escritos.

Disfruten.

Demetrio Torres

Extraído del libro “Ése hombre que nos acompaña” selección de artículos periodísticos y de crítica del autor colombiano.

Próximamente reproduciremos “Entrevista con un falopero”

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2 comments

  1. diego · agosto 24, 2010

    Muy lustroso el pringado.

    que estes muy bien, bendiciones

    bye

  2. Pingback: Entrevista con un falopero « …¡(+.+)!…

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