Diario de un adicto al dinero (y III)

Debajo del puente

Comienzan a crecer las deudas, no tanto del alma o el espíritu sino del teléfono, gas, celular, internet, luz y rotisería. Gracias Dios estoy colgado al cable y puedo seguir tranquilo los avatares de Grey Anatomy. Supe que tocaba fondo al mirar un especial de ocho horas sobre la vida de Oprah en E!. Mi masculinidad está en riesgo, pensé, hora de tomar el toro por las astas!! Basta de pasar horas frente a la caja boba, es el momento de ver hacia el futuro con optimismo!! Es tiempo de hacer lo que un Hombre Auténtico debe hacer!! Y en cuanto termine este E! True Hollywood Story sobre Poison, saldré por esa puerta y Cuidado Mundo que ahí voy!

Dios? Estás ahí? Hay alguna posibilidad de hablar a solas? Negociemos, somos gente adulta, al menos uno de nosotros ¡Ey! lo único que digo es que, cuando tenga un hijo, procuraré preocuparme más por con quién se junta. Bueno, bueno. Digamos que yo dejo algo y vos me das un trabajito, nada elegante, nada extraordinario, ni siquiera estoy pidiendo una cuenta bancaria a mi nombre en alguna isla del caimán. No más drogas duras, algo de hierba de vez en cuando pero nada de todo lo otro. A menos que el trabajo sea de jugador de polo, ahí se me tendría que estar permitido aspirar todo el juego blanco de Colombia para poder soportarlo. Okey, pasemos a otra cosa. No más chistes de judíos, palabra de honor y prometo dejar de exhibirme n paños menores ante las iglesias. No más pornografía. Bueno, eso último no daña a nadie, ¿no? Digo, son todos mayores de edad en pleno uso de sus facultades… curiosidad: cuando tomaste esa costilla para satisfacer al chico, pensaste que ahí podrían llegar a meter una botella de Crystal? Volviendo a donde estábamos: qué te parece la oferta? Seré un buen ciudadano, consciente y sin resacas, normalcito y capitalista. ¿Trato?

¿Continuará? Mañana tengo una entrevista

😀

ACTUALIZACIÓN

DATA ENTRY

Buscamos operadores para ingresar datos para compañía de celulares española. Indispensables conocimientos de ortografía y habilidad de tipeo. Presentarse para entrevista grupal el xx/xx/2010 a las 12:00 hrs. Bolivianos abstenerse

Una entrevista en grupo es como jugar al strippoker con tu mejor amiga de la infancia: alguien saldrá herido. Entré en una pequeña habitación que no tenía suficientes sillas para la cantidad de gente reunida. Lo primero que activó mi alarma interna fue ver a un hombre, ajeno al proceso de selección, vestido en perfecto oberol azul, con un manojo de cables pelados y chisposos en la mano y un destornillador en la otra. Según me explicarían más adelante, la empresa estaba haciendo algunas remodelaciones (con los empleados adentro). Tampoco me causaba mayor tranquilidad lo que veía desde la pequeña ventana que daba al “centro de operaciones” (como fue denominado por la encargada de recursos humanos) ya que no diferían de un conjunto de cubículos mal amontonados con computadoras Windows 98 parcheado para Xp y unos auriculares que no tenían nada que envidiarle a mi mp3 de la triple frontera.

Intento actuar calmo durante las entrevistas, si algo me impresiona continuo mostrando una perfecta cara de indiferencia y, salvo por la vez en que una mujer dió a luz durante un preocupacional, casi nunca lloro. Entré a la pequeña habitación y saludé al resto de los comensales. Nadie me devolvió el saludo, estoy acostumbrado. Ahí estaban todos los arquetipos reconocibles: el joven recién egresado de la secundaria que espera su primer trabajo, la joven de clase altísima que necesita dinero para los cosméticos mientras papá paga por el departamento, el celular, la universidad paga y el horror de Dunwich; la madre de 3 que intenta reincorporarse al mercado laboral; el músico fracaso que necesita algún ingreso antes de convertirse en el próximo Kurt Cobain; y, claro, yo… el writer-wanna-be desesperado porque se lo comen las ratas (o lo echan los padres, lo que ocurra primero).

La entrevista tiene todas las características normales: joven de 25 o menos que ascendió a un puesto en recursos humanos al poco tiempo de entrar en la empresa, muy cordial, poco conocedora de las leyes laborales y con ganas de que nos entusiasmemos con su propuesta. La misma incluye un trabajo de ocho horas, cinco días a la semana con francos rotativos de viernes – sábado, sábado – domingo, domingo – lunes con un premio por presentismo de 100 pesos y un básico de… mecagoenlamismísimamierdaputadelorto!!!!! ahora resulta que estoy peor que cuando arranqué, cómo se les ocurre pagar unos tristes míseros insoportables 900 pesos por ocho horas diarias de trabajo, en un lugar que se está cayendo a pedazos y dónde hay un gordo en oberol azul que me puede matar electrocutado????? Yo tengo mi dignidad pero se vence la luz el gas el teléfono el celular los cigarrillos las monedas para el colectivo el gas los teléfonos una cuba de esas terribles y el cine hay películas que quiero ver y mi dignidad tampoco es tanto no sé por qué tan poco si yo soy un buen pibe dios tiene algo en mi contra el luz los celular mi cigarrillos m i e r d a ACEPTO!!!!!!!!

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