reseña: Oktober Harvest

“Mi padre solía golpearme con su cinturón, mientras todavía lo traía puesto”

Portada original a cargo de Elías Farinas y Compañía

Argumento El pequeño pueblo de Serpico ve su apacible e idílica existencia amenaza por el anuncio de la instalación de un imponente centro comercial en plena calle principal. En medio de una protesta de vecinos contra la obra en construcción, muere el joven Peter Cantropus en un confuso episodio. El periodista Roland MacDonald iniciará una investigación para dar con el culpable que destapará toda una ola de sucios secretos, corrupción,  muerte, mujeres fatales y más corrupción y más muertes oculta detrás de la fachada de moral y buenas costumbres.

El autor Paul Stone escribió, en 1956, la obra más recalcitrantemente anti-capitalista jamás concebida por norteamericano alguno. Adelantado al tono de denuncia beatnik de los setenta, Stone aporreó el american way of life desde todos los ángulos posible y se mofó de la castradora doble moral de su país natal. No es casual que el protagonista de esta obra comience hablando con frases del estilo “la familia es la base fundadora de nuestro modo de vida americano, y es nuestro deber acercar este pensamiento a los países de menor rango intelectual como Canadá” para después terminar convertido en un férreo partidario troskista-lennista-marxista-guevarista-maoistala destrucción del capital y el estado.

La crítica es obvio que estamos ante una obra creada milímetro a milímetro para provocar a sus lectores y promover las ventas por medio de la indignación popular (algo similar a lo que pasó con el Código DaVinci). Y soy, tanto autor como novela, son unos absolutos olvidados de las letras americanas no es por su filiación comunista sino, simplemente, porque nadie los leyó. Después de las primeras semanas en donde el libro juntaba polvo en las bateas, Stone le envió una copia al senador McCarthy esperando que lo sumara a su conocida caza de brujas. Pero este funcionario público ignoro los pedidos del escritor (recordemos que este funcionario aspiraba a suprimir los semáforos porque consideraba que ningún buen americano debía detenerse ante un símbolo netamente comunista). Ni siquiera la inclusión de una lista de todos los dobles agentes americanos en Rusia logró alguna controversia.

Fragmento Estoy cansado. Harto de un mundo lleno de sin sabores y desgracias: Una idea: irme. Una meta: lograr iluminar a mis compatriotas. Sacarlos de su error de cajas luminosas. Sueños húmedos en los retretes de un supermarket. Dioses de neón y baterías las 24 horas. Quise empezar por mi madre pero lleva 33 años muerta. Tal vez sea por eso que casi nunca hablamos. Tengo el arma en mi bolsillo. En cualquier momento comenzará la casería.

Extra data tras el fracaso de Oktober… Stone trató de llevar su libro a Hollywood con la esperanza de convertirlo en una película. Tras muchos años de frustración y rechazo, logró que gente de la Fox se interesara en el proyecto. Pero los productores introdujeron tantos cambios que transformaron a una obra sobre el nacional socialismo en Karate Kid II. Hoy por hoy, Paul Stone malvive trabajando como memoria ram de 512 megas en un cyber de Minessotta.

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