No saltés si no hay charquito

Tremenda (e innecesaria) polémica corre hoy por los circuitos literarios e intelectuales argentinos. Resulta que se invitó al premio nobel Mario Vargas Llosa para que dé el discurso de apertura de la incoming Feria del Libro. Para qué! Una catarata de libres pensadores salieron a intentar prohibir la presentación, alegando que Vargas Llosa es un agente de los holdings imperialistas que ha dedicado su vida a repartir loas al colonialismo, capitalismo y hablar pestes de los movimientos de izquierda, las guerrillas y el comunismo en su todo total.

Ahora bien, el autor de Tía Julia y el escrbidor ha profesado muchas veces su amor por el neo-liberalismo y es uno de los pocos intelectuales latinoamericanos a los que no se les moja la entrepierna cuando nombran al Che. En un país como este, donde las políticas económicas liberales producieron tantos desastres, es lógico que su figura sea repudiada. Pero de ahí a impedirle hablar… otra cosa que me llamó la atención, y que ví en medios argentinos oficialistas, fue el empeño puesto en tildar al escritor de “agente pago al servicio de los monopolios mundiales“. Esta es una acusación bastante cómica y, al mismo tiempo, peligrosa. La basa toda esta perorata es sencilla: una persona es libre pensadora cuando defiende los ideales del populismo y la izquierda; si usted, yo, o cualquier otro, pretende abogar por el modelo capitalista, es porque recibe dinero de ellos“. Bajo esta idea, el Capital sólo podría ser defendido por aquellos que reciben un amplio beneficio de él, mientras que el Pueblo sólo mantiene entre sus filas a abnegados servidores sin fines de lucro. Tremenda pavada.

Yo no coincido con las ideas de Vargas Llosas, tampoco creo que los últimos gobiernos argentinos hayan sido una vergüenza. Uno podría pensar que el mérito de este escritor es que su posición políticamente correcta resulta políticamente incorrecta en un continente como este, pero eso sólo ocurre por el auténtico quilombo de ideología contrarias que conviven en Amérrica Latina.

Por último, quiero rescatar las palabras Martín Kohan en el oficialísimo programa 678:

No saltés si no hay charquito…

Con C de Arte: Geoff Darrow

Existen muchos dibujantes “detallistas” (o “barrocos” como prefieran), tipos que presentan tanta atención a los gestos, las expresiones y los detalles en la ropa del personaje principal como en los gestos, las expresiones y los detalles en la ropa de los secundarios, así como también en los gestos, expresiones y detalles en la ropa del escenario. Pero Darrow los supera, por mucho. Me llevó un tiempo entender por qué el roccocó de este americano era superior al de, por ejemplo, George Pérez o Steve Skroce o, incluso, de Moebius (de quién muchos críticos aseguran, Darrow es su alumno más aventajado). La diferencia está en la ejecución.

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