Significados

Me llama la atención el cambio, o mejor dicho, la evolución que algunas palabras sufren. Tomemos por ejemplo “fiaca”: se trata de un término traído a la Argentina por los inmigrantes genoveses, el cual era usado para denominar a una persona que tenía mucha hambre debido al exceso de trabajo físico. Con el tiempo, vació su significado para convertirse en sinónimo de vago, perezoso, desganado.

Otro ejemplo, lo encontramos en la palabra “pillín” localismo que denominaba a un niño travieso. Hoy por hoy, “quedarse pillo” o “ser pillin” remite a una persona que acaba de ser burlada.

Lo mismo parece ocurrir con el término “gato” aplicado a un sujeto del sexo masculino. Al principio, refería a un macho de muy buen ver, galante y con varias amantes. En la actualidad, un hombre que “se hace el gato” es igual a un pelele o un ignorante que busca problemas.

¿Llegará el día en que decirle a alguien “tenés la verga grande y gorda” sea considerado un insulto?

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Ateismo y ninguna otra yerba

Practico el ateísmo desde no hace mucho. Por defecto, era católico aunque nunca tuve demasiada simpatía por la iglesia, con mayúscula. Sonaba lógico que, si dios era omnipresente, el ritual de ir hacia un edificio X, en una hora X, en día X, para rendirle culto era bastante contradictorio.

Tuve muchísimas preguntas durante mi niñez acerca de ciertos agujeros argumentales de la creencia religiosa. Por ejemplo, por qué existían tantas formas de creencia? Porque Dios es uno sólo pero sus formas son muchas, me respondían. Pero, por qué hay tantas diferencias entre Buda, Alá y Dios? Porque el hombre es imperfecto e interpreta algunas cosas con errores. Eso significa que nosotros, los católicos, interpretamos mejor la palabra del Señor? Y, otra cosa, ya que estamos, por qué el nuestro no tiene nombre? Están Buda, Jehová, Alá, Lorenzo Lamas, pero ¿cómo se llama el nuestro? Y muchas cosas similares. Atacar cualquier religión es fácil y también es fácil para ellas defenderlas: todas terminan refugiándose en el “la palabra está interpretada, cualquier queja no va hacia el jefe sino a los subordinados” Y eso terminaba toda discusión. (a menos que se hable con fundamentalistas, en ese caso good luck surviving the experiencia).

Después de muchos años de dudas infantiles, llegaron las certeza adolescentes. Separación total de la iglesia y repudio hacia sus prácticas arcaicas así como todos los clichés del rebelde sin causa probable. Creo que tenía 19 / 20 años cuando, mirando el documental Farenheit 9/11, ví una escena que me impactó muchísimo: una mujer lloraba a cámara porque el ejército de los estados unidos había bombardeado su casa dando como resultado la muerte de su esposo e hijos. Gritaba que Alá iba a castigar a todos los infieles y aseguraría una dolorosa muerte a George W. Esa noche decidí que no había dios.

Ser ateo depende del contexto. En Francia es casi una obviedad, en Inglaterra un secreto a voces, en Estados Unidos un tabú, acá, en la Argentina y en el resto de Latinoamérica, es comparado a ser narcotraficante. Tantos gritos sordos en el cuestionamiento a la fe que he decidido a hacer este pequeño listado de incoherencias y matrices del error que he escuchado, sufrido o visto pasar delante de mis ojos.

1) ¿te alimentás de la sangre de niños pequeños? Mmm, difícil pregunta. No, la verdad no.

2) ¿estás en contra del amor? la gente cree que por ser ateo uno automáticamente deja de ser una persona espiritual. Creer en el amor, la esperanza, la buena suerte, los deseos, la bondad no tiene ninguna relación directa con la divinidad.

3) Si los cristianos gritan “oh Dios mío” cuando tienen un orgasmo, ¿vos gritás “big bang!”? Aquí aparece la teoría d elos dos demonios o el “si no estás conmigo, estás en mi contra”. En este caso se traduce en algo así como “si no crees en Dios, te cabe la ciencia”. No, no grito “viva el esternocleidomastoideo” cuando acabo.

4) ¿Te van los tríos, sadomasoquismo, cambio de roles, hacerlo con animales y / o niños? No, ser un ateo no equivale a ser un depravado sexual!

5) ¿Woody Allen es tu Dios? El señor Allen es, además de un gran cineasta, un nihilista, lo que quiere decir que no cree en nada. Lo que tampoco es cierto ya que estoy muy seguro que su gran Deidad es el Sexo y la Muerte como final de todas las cosas

6) No, en serio ¿te alimentás de la sangre de niños pequeños?… por qué me molesto…

Updates

Mi falta de updates en este mi blog se debe a que estoy con los tiempos complicadísimos y el panorama no parece avanzar en lo más mínimo. Probablemente esta sea una de las últimas entradas de …¡(+.+)!…

Hace unos años, Jorge Ginzburg entrevistó al negro Dolina para el ciclo capocómicos y una de las preguntas rondaba acerca del “campo de acción” por el que cada artista se movía. Dolina respondió que es el público el que, en definitiva, delimita este “campo”. si uno quiere comenzar hablando de la metafísica de los movimientos de Frumme es muy probable, cuando no una seguridad, que la mayoría de la gente le dé la espalda. Pero si uno comienza su programa, recordemos que es Dolina a quién parafraseo, discutiendo sobre por qué los colectivos no le paran a uno cuando llueve hay muchas más chances de lograr ampliar su “campo de acción”.

Hace poco leí un chiste que rezaba:

El problema de facebook no es que sólo sirve para perder el tiempo, es que deja un registro escrito de ello.

Suelo entrar, muy por arriba, muy sin mirarlos, otros blogs personales (algunos de gente que ni conozco), lo hago porque algunos tienen el germen de una idea en sus posteos. No son exactamente reflexiones, sino frases descolgadas de cualquier contexto, sin desarrollo, que podrían dar pie a un debate. Los sigo porque espero encontrar ALGO… hasta ahora apenas si he leído sobre cómo se acumulan pelos en el piso y la incidencia de esto en la limpieza del mismo.

El otro día, viajaba en colectivo para mi humilde morada y escuché el monólogo de una adolescente a su amiga donde describía, casi como una entrada enciclopédica, todas las consideraciones que tenía en cuenta a la hora de “elegir las monedas para pagar el colectivo”. La muchacha relataba, con muchísimo detalle, todas las circunstancias que tenía en cuenta antes de sacar la cantidad necesaria. Sus cavilaciones iban desde la cantidad material (tres monedas o cuatro, o dos y ver la cantidad de vuelto disponible) a las simbólicas (una moneda de un peso y una de 25, contra doce monedas de 10 centavos, o tres de 50 con el consabido vuelto de 25). La chica adoptó un tono muy serio durante toda su disertación y me dí cuenta que representaba para ella algo realmente importante.

El otro día caminaba muy apurado por llegar a tiempo al trabajo, casi volaba en el aire y tenía mi entrecejo fruncido y estaba muy serio, como si fuera lo más importante del mundo.

¿De qué estoy hablando? Tal vez divague acerca de las minucias conque construimos nuestro día a día, corrijo, mí día a día. Esto es sobre mí, por si nadie se dió cuenta, esto soy yo en mi modo ególatra. El mundo en que vivo está construido por una serie de reglas y redes total y absolutamente ilusorías, pasajeras (he) efímeras que sólo están sirviendo para acrecentar mi mal humor. ¿Me importa conseguir el 25 por ciento de descuento en mis compras de electrodomésticos?, ¿me interesa pasar varias horas de mi vida evaluando qué cantidades de shampoo debo usar en cada baño?, ¿Soy consciente del exagerado valor que le doy al dinero? Filosofos de hípermercado, catalogistas de descuentos, alternadores de responsabilidades, genios de marketing, metafísicos de la eficiencia…

REALMENTE quiero alguna parte en todo esto?