Updates

Mi falta de updates en este mi blog se debe a que estoy con los tiempos complicadísimos y el panorama no parece avanzar en lo más mínimo. Probablemente esta sea una de las últimas entradas de …¡(+.+)!…

Hace unos años, Jorge Ginzburg entrevistó al negro Dolina para el ciclo capocómicos y una de las preguntas rondaba acerca del “campo de acción” por el que cada artista se movía. Dolina respondió que es el público el que, en definitiva, delimita este “campo”. si uno quiere comenzar hablando de la metafísica de los movimientos de Frumme es muy probable, cuando no una seguridad, que la mayoría de la gente le dé la espalda. Pero si uno comienza su programa, recordemos que es Dolina a quién parafraseo, discutiendo sobre por qué los colectivos no le paran a uno cuando llueve hay muchas más chances de lograr ampliar su “campo de acción”.

Hace poco leí un chiste que rezaba:

El problema de facebook no es que sólo sirve para perder el tiempo, es que deja un registro escrito de ello.

Suelo entrar, muy por arriba, muy sin mirarlos, otros blogs personales (algunos de gente que ni conozco), lo hago porque algunos tienen el germen de una idea en sus posteos. No son exactamente reflexiones, sino frases descolgadas de cualquier contexto, sin desarrollo, que podrían dar pie a un debate. Los sigo porque espero encontrar ALGO… hasta ahora apenas si he leído sobre cómo se acumulan pelos en el piso y la incidencia de esto en la limpieza del mismo.

El otro día, viajaba en colectivo para mi humilde morada y escuché el monólogo de una adolescente a su amiga donde describía, casi como una entrada enciclopédica, todas las consideraciones que tenía en cuenta a la hora de “elegir las monedas para pagar el colectivo”. La muchacha relataba, con muchísimo detalle, todas las circunstancias que tenía en cuenta antes de sacar la cantidad necesaria. Sus cavilaciones iban desde la cantidad material (tres monedas o cuatro, o dos y ver la cantidad de vuelto disponible) a las simbólicas (una moneda de un peso y una de 25, contra doce monedas de 10 centavos, o tres de 50 con el consabido vuelto de 25). La chica adoptó un tono muy serio durante toda su disertación y me dí cuenta que representaba para ella algo realmente importante.

El otro día caminaba muy apurado por llegar a tiempo al trabajo, casi volaba en el aire y tenía mi entrecejo fruncido y estaba muy serio, como si fuera lo más importante del mundo.

¿De qué estoy hablando? Tal vez divague acerca de las minucias conque construimos nuestro día a día, corrijo, mí día a día. Esto es sobre mí, por si nadie se dió cuenta, esto soy yo en mi modo ególatra. El mundo en que vivo está construido por una serie de reglas y redes total y absolutamente ilusorías, pasajeras (he) efímeras que sólo están sirviendo para acrecentar mi mal humor. ¿Me importa conseguir el 25 por ciento de descuento en mis compras de electrodomésticos?, ¿me interesa pasar varias horas de mi vida evaluando qué cantidades de shampoo debo usar en cada baño?, ¿Soy consciente del exagerado valor que le doy al dinero? Filosofos de hípermercado, catalogistas de descuentos, alternadores de responsabilidades, genios de marketing, metafísicos de la eficiencia…

REALMENTE quiero alguna parte en todo esto?

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