Ateismo y ninguna otra yerba

Practico el ateísmo desde no hace mucho. Por defecto, era católico aunque nunca tuve demasiada simpatía por la iglesia, con mayúscula. Sonaba lógico que, si dios era omnipresente, el ritual de ir hacia un edificio X, en una hora X, en día X, para rendirle culto era bastante contradictorio.

Tuve muchísimas preguntas durante mi niñez acerca de ciertos agujeros argumentales de la creencia religiosa. Por ejemplo, por qué existían tantas formas de creencia? Porque Dios es uno sólo pero sus formas son muchas, me respondían. Pero, por qué hay tantas diferencias entre Buda, Alá y Dios? Porque el hombre es imperfecto e interpreta algunas cosas con errores. Eso significa que nosotros, los católicos, interpretamos mejor la palabra del Señor? Y, otra cosa, ya que estamos, por qué el nuestro no tiene nombre? Están Buda, Jehová, Alá, Lorenzo Lamas, pero ¿cómo se llama el nuestro? Y muchas cosas similares. Atacar cualquier religión es fácil y también es fácil para ellas defenderlas: todas terminan refugiándose en el “la palabra está interpretada, cualquier queja no va hacia el jefe sino a los subordinados” Y eso terminaba toda discusión. (a menos que se hable con fundamentalistas, en ese caso good luck surviving the experiencia).

Después de muchos años de dudas infantiles, llegaron las certeza adolescentes. Separación total de la iglesia y repudio hacia sus prácticas arcaicas así como todos los clichés del rebelde sin causa probable. Creo que tenía 19 / 20 años cuando, mirando el documental Farenheit 9/11, ví una escena que me impactó muchísimo: una mujer lloraba a cámara porque el ejército de los estados unidos había bombardeado su casa dando como resultado la muerte de su esposo e hijos. Gritaba que Alá iba a castigar a todos los infieles y aseguraría una dolorosa muerte a George W. Esa noche decidí que no había dios.

Ser ateo depende del contexto. En Francia es casi una obviedad, en Inglaterra un secreto a voces, en Estados Unidos un tabú, acá, en la Argentina y en el resto de Latinoamérica, es comparado a ser narcotraficante. Tantos gritos sordos en el cuestionamiento a la fe que he decidido a hacer este pequeño listado de incoherencias y matrices del error que he escuchado, sufrido o visto pasar delante de mis ojos.

1) ¿te alimentás de la sangre de niños pequeños? Mmm, difícil pregunta. No, la verdad no.

2) ¿estás en contra del amor? la gente cree que por ser ateo uno automáticamente deja de ser una persona espiritual. Creer en el amor, la esperanza, la buena suerte, los deseos, la bondad no tiene ninguna relación directa con la divinidad.

3) Si los cristianos gritan “oh Dios mío” cuando tienen un orgasmo, ¿vos gritás “big bang!”? Aquí aparece la teoría d elos dos demonios o el “si no estás conmigo, estás en mi contra”. En este caso se traduce en algo así como “si no crees en Dios, te cabe la ciencia”. No, no grito “viva el esternocleidomastoideo” cuando acabo.

4) ¿Te van los tríos, sadomasoquismo, cambio de roles, hacerlo con animales y / o niños? No, ser un ateo no equivale a ser un depravado sexual!

5) ¿Woody Allen es tu Dios? El señor Allen es, además de un gran cineasta, un nihilista, lo que quiere decir que no cree en nada. Lo que tampoco es cierto ya que estoy muy seguro que su gran Deidad es el Sexo y la Muerte como final de todas las cosas

6) No, en serio ¿te alimentás de la sangre de niños pequeños?… por qué me molesto…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s