Cristina, el modelo, el ADN, la señora, Mauricio, su amante y la Otra

Iba caminando por la calle cuando Florencio Cardiólogo, que es parte de una multinacional de encuestas, me detuvo para preguntarme a quién votaba el próximo Domingo. Le dije que era de provincia y enseguida me dio una patada y una calcomanía de Filmus el milagroso, que pegué en un estante justo al lado de la foto de Mariano Mores autografiada. Cuando tengo el tuje colorado me da por la reflexión y me puse a intentar desenredar la maraña de pungas y brasileros que es la sociedad en que vivo. Por un lado está La Señora y el modelo, que al principio pensé que se trataba de uno lindo traído de París pero me explicaron que, en realidad, es una forma de manejar el país que no la entiende ni el gofio. El modelo es maravilloso, dicen los oficialistas pero si uno les pregunta qué cacho de pan es el modelo, miran para otro lado y avisan que vienen los marcianos. A mí me suena que el modelo tiene menos de Iván de Pineda y más de Renualt 12 baqueteado. Encima, seguimos aguantando que La Señora (y toda su casta de vendechorizos y misteriosos afanantes) mienta con la verdad. Porque es lo que hace: mentir con la verdadera. Tomemos por caso a los muchachos hijos de otra Señora a quién, por conveniencia de argumento, llamaremos “La Otra”. Resulta que estos muchachos podrían haber sido hijos de desaparecidos. Ni bien se enteraron de esto los muchachos pusieron pies en polvorosa y salieron a los corretones por la Avenida Rivadavia al grito de “estamos en la B!“. Muchos intelectuales del besoculo salieron al ataque, pero entiendan a esas pobres criaturas! Que París, que el Oeste del suelo norteamericano, que los yates, que los baños de flores, para que después les digan “disculpame, pero vos sos hijo de un negro cabeza de Temperley” y ellos hicieron lo que cualquier hijo de no vecino: dijeron “fuck of! Mi mama raptadora me mima”. Después de que el Gobierno les estuviera rompiendo los agradecemos a la Casa Selias por los servicios prestados, los niños aceptaron hacerle el bichoso ADN. Y cayó como negativo. Ahí fue cuando “La Otra” dejó de canibalizar una foca bebé y salió con toda su batería mediática a hacer pelota el agua dulce. Y qué dijo la otra que no es otra sino “La Señora”? Pos que el estudio sólo demostraba que los nenes no eran hijos de unos pero capaz que sí de otros. Lluvia de papelitos. Y no sólo eso, sino que deslizó que le parecía medio sospechoso que después de tantos rechazos y negaciones, justo ahora, los pibes habían decidido aportar los trescientos litros de sangre que se les pedía para realizar la prueba.  Muchos macanudos de la AltaGracia están hablando de fraude, de penal, de manteca rancia. Mientras, los pibes respiran aliviados y rezan por la pronta partida de “La Otra” así pueden heredar el imperio. Un consejo muchachos: antes abran las ventanas, que ahí adentro hay un olor a naftalina que te la debo. Pero, a pesar de todas las mentiras, “La Señora” va a ganar, por el simple hecho de que la oposición no puede ni a las palmaditas. Nunca antes un grupo de viejos pedófilos, ancianas escleróticas y manicomios sincopados se han reunido con tanta sabatela. Encabezados por Lilita Carrió, que se invita sola a la fiesta y es la primera en soplar la velita, estos muchachos están demostrando que la tercera edad todavía sirve ni aunque sea para reírse de ella. Mientras tanto está el señorito Mauricio, bailando, gozando de la vida, haciendo chistes con tanta gracia como dárselas contra un rinoceronte. Va por la Ciudad diciendo “soy tan cool, soy tan cool, canto gui gui gui gui rock ju!“. Cuando vi ése video pensé que su carrera política había terminado para siempre, y, sin embargo, nadie lo linchó ni prendió fuego por simple idiotismo. ¿Cómo no vas a poder pronunciar una frase tan sencilla como “we will rock you”? Es obvio que tiene sus dificultades, si estás todavía en tercer grado. Y, aún así, sale cantando y bailando y cuando ve a los pobres indigentes del Borda dice “mirá como tratan de seguirme con el baile, son tan adorables”. No, no están bailando, dice que le dijeron, se están cagando de frío. “Pero” replicó el señorito “que no se preocupen, la vida es hermosa! En seis meses viene el verano”. Gracias Dió y había una película decente guardada en mi disco rígido, así que puse play y me fui silbando Finochetto.

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