(jcvD)

Como dijo Boromir “uno no entra caminando a Mordor así como así” del mismo modo es imposible huírle a las memorias de la infancia, y sus héroes.

Considerado por muchos un héroe de clase B, Jean Claude VanDamme era mi repartidor de patadas favorito, muy por encima de los entretenidos pero más solemnes Stallone o Swarcheneguer. Recuerdo con entusiasmo las noches en mi casa viendo sus películas en VHS. Que representaban un placer doble porque, dado que era bien pequeño, mis papás me prohibían estarme hasta tan tarde levantado. Entonces, mi hermano Caio esperaba a que ellos se quedaran dormidos, entraba
sigilosamente a mi pieza, me ocultaba debajo de alguna campera y me llevaba hasta el comedor donde, sin hacer ruido ni pedir nada, podía ver algunos de los clásicos del cine pochoclero de los ochenta.

Pasan los años, uno migra sus gustos, refina ciertas cosas, descubre otros planetas y reñiega de lo anterior. Menos, menos. Menos de Van Damme. Sobretodo cuando, webeando, descubrí webs enteras dedicadas a analizar, con ojo de bisturí, sus películas y carrera. Ahí fue que me enteré que desde 1994, está relegado al mercado del Directo al DVD. Esto, en números, quiere decir algo así como que no ha hecho ningún extreno “al estilo Hollywood” desde hace 14 años. Cifra que se agrava bastante si pensamos que, en el mismo tiempo, actuó en un total de 20 y pico de películas. Su autorretrato JVCD logró ser exibido en dos cines alrededor de America y recién, con un rol ultra secundario, Van Damme volvió a las alfombras rojas con Kung Fu Panda 2.

Aunque para mí era casi biológico que Van Damme fuera figurita de video club, sentí cierta tristeza. Por qué un hombre que se perfilaba como el siguiente astro del cine de acción, terminó malviviendo del sub mundo del dVD y filmando casi 4 movies al año para poder sobrevivir? Pésimas decisiones artísticas, cocaína y una cierta falta de confianza en un hecho fundamental que cimentó los principios de su carrera: nadie es más Van Damme que Van Damme.

Esto puede sonar ilógico pero, si llegaron hasta acá aguanten un poco más, hay que reconocerlo: una de Van Damme, es una de Van Damme. No de Stallone, ni de Staham ni de Jet Lee, ni de Chuck Norris (Dios no lo permita!). JC es irrepetible en su maravillosa cualidad para imprimir su sello a casi cualquier cosa. Suyo es el género de los torneos de artes marciales (donde parió Contacto Sangriento, película con el record de mayor cantidad de split de piernas jamás visto ¡¡¡siete en total!!!) suyos son los villanos mudos y fatales (la anteriormente citada, con el mármol de Bolo Yeoung, pero también en ese milagro de la acción que fue Kickboxer o el tetraplégico Stavros interpretado por un Mickey Rourke pidiendo la hora) suyas son esas poses donde los brazos no pueden adquirir una posición normal; ¿Quién más que él podría levantar una película a pesar de tener el peor peinado en la historia del cine? Solamente un ser superlativo.

Y mientras la Vaina Loca sigue tocando, yo seguiré deteniendo mi zapping allí… donde habita el olvido.

Enlaces Externos:

Hostias como panes!

El Van Damme Fan Club

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