(“un CUentO CHinO” Y El proBLeMA de LoS génEROs en EL ciNe argentiNo)

ATENCIÓN: el siguiente artículo destripa cualquier posible sorpresa y / o vuelta de tuerca de la película. Usted ha sido advertido, no llore por la leche derramada ni por la teta quemada. So pena de muerte, he dicho.

Un Cuento Chino” es la segunda película de Sebastián Borensztein, hijo del mítico Tato Bores y quién ya diera muestras de su talento autoral en la serie “Tiempo final”. Está protagonizada por Ricardo Darín como Roberto, Tito o Cabeza de Poronga, un ex combatiente de Malvinas con una rígida rutina y código moral; Ignacio Huang como “El Chino”, un hombre que viene marcado por una tragedia absurda a un país donde no conoce ni el idioma ni las costumbres; y la fémina Muriel Santa Ana como Mari, una mujer decidida a romper el muro de frialdad de Roberto, Tito o cabeza de poronga.

Empecemos diciendo que se trata de un filme correcto, se nota que Borensztein está más canchero como escriba que en la silla del director. De ahí, que ponga la cámara al servicio de los diálogos y la mueva cuando es narrativamente necesario. Esta falta de personalidad se agradece bastante ya que son muchos los que, por buscar un enfoque vanguardista, terminan arruinando el entendimiento de la historia.

Ahora bien, ¿cuál es la principal contra de esta película? La falta de coraje. La película no es una comedia, tampoco un drama, es, perdón por la grosería, “realista”. Esto qué quiere decir? Bueno, en un principio, quiere decir que las reacciones de los personajes están más bien contenidas. En un drama, si un personaje se entera de su inminente fallecimiento: se larga a llorar desconsoladamente. En una comedia, la misma situación puede derivar en que se resbale con una banana, por ejemplo. En la realidad, la nuestra, la que compartimos todos los días, cuando un hombre se entera que está en las puertas de la muerte, lo más probable, es que no haga nada, se quede callado, su ser interior será un mar turbulento de sensaciones pero por fuera será tan patético como cualquiera que viaje en el subte en hora pico. Ésas reacciones son las que demuestras Darín y Huang durante todo el metraje.

¿Y qué es lo que termina por destruir la poca credibilidad de un filme de personajes grises? La propia historia. Uno hasta puede disfrutar una película con seres callados y nada interesantes pero cuando los personajes se mueven por la historia así lo necesita, se notan mucho los hilos. Ejemplo: que Roberto asocie al Chino con el barrio de Belgrano del mismo nombre, tiene sentido, pero qué, cuando va a buscarlo para pedirle disculpas, es ilógico que se encuentra justo con el policía a quién golpeó al principio del metraje. ¿Por qué pasa esto? por el guionista / director NECESITA que se encuentre con este policía porque NECESITA que el personaje de Huang salve al de Darín de una paliza para sellar definitivamente el vínculo de amistad entre ellos.

Un cuento chino habla sobre Roberto rescatando a un chino X que, después de la experiencia de vida juntos, termina salvándolo a él de su melancólica y fría existencia. Pero en tono realista, con momentos muertos y reacciones contenidas. Y no sirve. De haber abrazado algún género (el drama o la comedia o la mezcla de ambos) estaríamos ante una buena película pero los realizadores argentinos parecen huir de los géneros. Tal vez sea miedo a los críticos o no querer perderse algún premio (siempre es más fácil vender una película que ha ganado o ha sido mencionada en tal o cuál festival). Y bien es sabido que ni los críticos ni los jurados gustan de las historias con principio, medio y final. La existencia de un conflicto, de una razón motivadora de las acciones de los personajes hacen que una película sea asociada con el cine de Hollywood (y, por ende, con la basura). Lo que nadie parece entender es que es más fácil haceer un policial de escritorio, un drama insulso y una comedia edulcorada que contar una buena historia.

Gracias Dios que siempre hay narradores detrás de las cámaras, tipos como Campanella o los responsables de “Mi primera Boda” (increíble sorpresa del cine nacional donde la comedia y el despilfarro se ponen al servicio de unos actores inspirados y una trama que, aunque convencional, cumple).

Como siempre, esperemos que haya menos pelotudos.

Enlaces externos:

La peli completa, en youtube

Esperando la Carroza

Nueve Reinas

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