(polémica por “la que no podía ahorrar dólares”)

En una escuela de Santa Fe, alumnos del segundo grado interpretaron, para el festejo del 9 de Julio, una parodia de la telenovela mexicana “La que no podía amar” pero rebautizándola “La que no podía ahorrar dólares”. La sinopsis de la obra nos cuenta cómo La tía Rosaura pretende manipular el dinero de un inválido millonario (que no por inválido es menos pudiente) para comprar dólares y liberar a su sobrino de la cárcel. Para este fin, planea utilizar a su sobrina como arma de seducción del no-tan-pobre boludo. El plan, a pesar de las reticencias de la muchacha, marcha con viento a favor hasta que… el anuncio del cepo cambiario de la Presidenta le impide hacer dicha compra. Como la señora es malvada decide organizar un cacerolazo para lograr sus maléficos planes. Dado que este plan tampoco funciona, no me puedo imaginar por qué, la mujer decide enfrentar a los tórtolos a punta de pistola y termina siendo asesinada en forcejeo (la mata el inválido, qué tan inútil se puede ser para dejar que eso te pase?). Sus últimas palabras son “yo sólo quería ser rica”. Luego, una voz en off, anuncia que debemos “valorar lo nuestro y seamos libres por fin”.

La obra, a continuación: 

 Hablar de la obra en sí sería una pérdida de tiempo. Carece de lógica, está llena de lagunas argumentales y ni siquiera funciona como una parodia pero… es una obra escolar ¿qué querés? La que sí vale la pena, es la niña que hace tía Rosaura, no sólo es la única que le pone garra y onda sino que realmente marca su presencia en el “escenario” y se echa en falta cuando no está “en la escena”.

Lo que me preocupa, de los análisis que se están haciendo sobre el tema, son algunos demonios generados por la polémica.

 Los niños son niños

 Mucha gente está hablando de como este profesor malvado, le arrebata a los niños su derecho a serlo. Como si formar parte de la realidad de tu país, o siquiera representar una parodia del mismo, te destroce la infancia. Otros alegan que se perjudica a los niños al “obligarlos” a hablar sobre cosas que no entienden.

Como niño de siete años que fui, debo informar que sí, que entendemos la realidad que nos rodea. No nos importa un carajo, lo cual es diferente. En mí momento de tener siete, entendía a la perfección que nuestro Presidente era un ladrón, y que eso era malo, y que había echado a su mujer e hijo de la Quinta de Olivos, y que eso estaba mal. De nuevo, me chupaba un huevo. Lo cortés no quita lo Cabral.

 El demonio de la ambición y las cacerolas

 Según la lógica de esta parodia, los ambiciosos son malos per sé y las protestas del 8N fueron organizadas por personas con intenciones malvadas (y que se abanican con fajos de dinero, por alguna razón).

Estos son algunos de los diálogos que tiene Rosaura:

[Enterada de la retención] ¿Cómo es posible? ¿A quién se le ocurriría tener a una Presidenta que prohibiera a su población tener dólares? Tenemos que hacer algo Bruno [su abogado y cómplice], preparemos un cacerolazo ya mismo…

Yo creo que es una idea justa, cálmate un poco, nuestro país maneja el peso y pensar en nuestra moneda es algo muy lógico — insiste Bruno.

Deja esas ideas de patriotismo barato, ¿acaso estás de acuerdo con lo que le hicieron a los pobres españoles quitándole YPF? Esta Presidenta en lo único que piensa es en los chicos pobres, ¿y qué hay de los ricos?

[A Rogelio, el héroe paralítico, mientras le apunta con su arma] – ¡Mi plan fracasó! Me di cuenta que vivo en un país donde sólo se piensa en la gente pobre, reciben planes que lo único que hacen es fomentar la vagancia. ¡Yo sólo quería ser más rica! ¡No podré ser rica, pero tú tampoco Rogelio!.

(Sinceramente, amo a esta niña, en serio, es una grosa, quiero ser el presidente de su club de fans)

El estereotipo del “rico malo” no debería sorprender a nadie. No sólo las novelas mexicanas viven de él, sino también Suar y Quique Estébanez (quién ha llevado el motiv de “los ricos también sufren” a todo un nuevo nivel). No hay que preocupar, desde USA ya llegan los héroes abanderados del capitalismo como Batman o Iron Man quienes son infinitamente más populares. Eso queda cubierto.

Lo que me llama la atención es la identificación del ambicioso como alguien capaz de matar a un inválido, sólo para lograr sus planes malvados. Ése es un mensaje peligroso para los niños, y, francamente, una discriminación del concepto. Me pregunto si el Inadí contemplará dicha figura en su catálogo.

Otra generalización violenta, es emparentar la protesta de las cacerolas con gente rica que no quiere ver al país progresar. Lo que, recíprocamente, pone a los no-caceroleros como Santos de Espada.

La idea que maneja del patriotismo es un tanto delicada: por un lado, exalta los sentimientos nacionales pidiendo una mayor unidad entre los ciudadanos y por otro, pone en boca de la villana nada más que epítetos en contra de la Nación. Lo que, siguiendo dicha cadena de pensamiento, pone a todos los que compran dólares en el bando de los asesina paralíticos.

De nuevo, no considero que un niño de segundo grado carezca del entendimiento suficiente para darse cuenta de la realidad social en que se encuentra inmerso (leer la oración anterior en voz alta puede ser perjudicial para la salud, por su ausencia de comas, tildes o paráfrasis). Lo que sí es peligroso, es exponerlos ante ideas que, en lugar de construir, apelan a la división.

La obra es tan vergonzosa que hasta el propio Aníbal Fernandez salió por Radio 10 a darle palos. Y eso ya es bastante.

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