(Autobiografía literaria de Thingum Bob, Esq. de Edgar Allan Poe)

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Dado que mis años van en aumento y, según tengo entendido, tanto Shakespeare como Mr. Emmons fallecieron alguna vez, no es imposible que hasta yo tenga que morir. He pensado, pues, que bien podía retirarme del campo de las letras y dormir en mis laureles. Pero ansío dejar señalada mi abdicación del cetro literario con algún importante legado a la posteridad, y quizá nada mejor para ello que narrar la historia de los primeros tiempos de mi carrera. Tanto y tan constantemente ha brillado mi nombre ante los ojos del público, que no sólo estoy dispuesto a admitir lo natural de ese interés universalmente provocado, sino a satisfacer la extrema curiosidad que inspiró siempre. Por lo demás, constituye un deber de aquel que ha llegado a la grandeza dejar en su ascenso los hitos necesarios para guiar a los otros que ascenderán a su vez. Me propongo, pues, detallar en este artículo (que estuve a punto de titular «Datos para servir a la historia literaria de Norteamérica») esos importantes, aunque débiles y vacilantes primeros pasos por los cuales llegué a la larga al pináculo del renombre humano. Read More

(Hagan. Buen. Arte.)

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Neil Gaiman nunca pensó en ir a la universidad, no figuraba en ninguno de sus planes. Terminada la secundaria, arrancó a trabajar como periodista freelance y a publicar cuentos en diversas revistas. Apadrinado por Alan Moore, comenzó una extensa carrera como narrador que perdura hasta hoy día. Entre sus obras figuran Miracleman, Sandman, Violent Cases, American Gods, Good Omens con Terry Pratchett, Stardust y Coraline, entre otras.

En 2012, dió este discurso para los graduados de la University of Art:

Algunos highlights:

  • Rechacen los proyectos que los alejen de sus metas creativas, por más halagadoras o lucrativas que sean las ofertas. Lo más importante que una persona creativa debe aprender profesionalmente, es dónde trazar la línea roja que separa lo que está dispuesto a hacer, de lo que no.
  • Acérquense a la labor creativa con alegría, o de lo contrario se convierte en trabajo. (Como Ray Bradbury dijo: “Escribir no es un negocio serio. Es alegría y celebración.”)
  • No tengan miedo al fracaso. Hagan las paces con el síndrome del impostor que viene con el éxito. No tengan miedo de cagarla.
  • Cuando las cosas se ponen difíciles, hagan buen arte. A veces la vida es dura. Las cosas van mal – en la vida y en el amor, en los negocios y en la amistad y en la salud, y en todas las otras formas en que la vida puede salir mal. Y cuando las cosas se ponen difíciles, esto es lo que debe hacer:  buen arte. Lo digo en serio. Mi marido se fue con un político? Haz buen arte. Te aplastó la pierna, y luego te comió, una boa constrictor mutante? Haz buen arte. Explotó el gato? Buen arte. Alguien en Internet piensa lo que estás haciendo es estúpido o malo, o todo ha sido hecho antes? Haz buen arte.
  • A veces, para encontrar la propia voz, hay que copiar. No hay problema, no tengan miedo. Además, no se olviden de disfrutar las pequeñas victorias que vienen con la escritura, es su derecho.

En resumen:

Vayan y hagan errores interesantes, errores increíbles, errores gloriosos y fantásticos. Rompan las reglas. Dejen un mundo más interesante en el que vivir.  Hagan. Buen. Arte.

Para finalizar, ocho consejos ocho:

  1. Escribí
  2. Poné una palabra tras otra. Cuando encontrés la palabra correcta, escribila.
  3. Termina lo que estás escribiendo. Así que lo sea, pero terminalo.
  4. Distancia. Léelo fingiendo que es la primera vez. Mostráselo a amigos cuya opinión respetes y aceptá lo que te digan.
  5. Acordate: cuando la gente te dice que algo está mal o no funciona para ellos, casi siempre tendrán razón. Cuando te dicen exactamente que está mal y cómo arreglarlo, casi siempre se equivocan.
  6. Se puede arreglar. Hay que dejarlo ir y seguir adelante y comenzar a escribir otra cosa. La perfección es como perseguir el horizonte. Mantenete en movimiento.
  7. Reíte de tus propios chistes.
  8. La regla principal de la escritura es que, si lo hacés con suficiente confianza, podés hacer cualquier cosa. (Esto puede ser una regla para la vida, pero es definitivamente cierto para la escritura). Así que escribí tu historia como debe ser: con honestidad y dando lo mejor. No estoy seguro de que haya otras reglas. Tampoco que sean importantes.

Son todos paseantes.

Curiosidades:

En 1984, escribió una biografía de la banda Duran Duran que fue un éxito tremendo.

Existen los “Gaiman facts” (parodia de los “Chuck Norris facts”, aunque ni remotamente tan populares).

Tiene una pelea legal con Todd McFarlane sobre los derechos de Miracleman, Angela y la madre en coche…

Entrevista en lo de Craig Ferguson

(la observación de los pájaros)

Fontanarrosa, el difícil arte de contar sencillo

Roberto Fontanarrosa fue uno de los mejores narradores argentinos. Lejos de los círculos literarios y de sus coetáneos, el Negro supo cultivar un público lector a vez popular y culto. Este corto (del ciclo “cuentos de Fontanarrosa“) ejemplifica esta unión entre lo lírico y el barrio: un cristiano común que cavila sobre la densidad del tiempo y pondera, además, las gastadas que se va a morfar si el club de sus amores pierde el clásico. Hasta el vuelo de los pájaros, suena como un augurio amargo.

Disputa legal por los derechos de su obra, la crónica en Orsai

Reedición de algunos de sus libros (a un precio prohibitivo para todo aquel que quiera llegar a fin de mes)

Medieval times (cuento)

Mamá (cuento)

(no te juntes con esa CHUSMA)

Los Caníbales de Jean Teulé, 125 páginas, Saldo 25 pesos, librerías Dickens (Corrientes 1367), Ediciones B

Pocas veces he terminado un libro en un sólo día. Me pasó con la analítica Crímenes Imperceptibles de Guillermo Martínez (cuya endeble trama policíaca está magníficamente disfrazada), El Proceso de Kafka (cuya extrema comicidad me sorprendió por completo) y con No habrá más penas ni olvido del maravilloso Osvaldo Soriano (aunque mi novela favorita sigue siendo Cuarteles de Invierno, que terminé hace poco). Y con este tour de force

Basado en uno de los hechos más vergonzosos de la historia francesa, Teulé recupera el asombroso asesinato de Alain de Monéys, un joven feriante, amable e inteligente, que al cabo de unas horas de llegar a la feria del pueblo vecino fue torturado, quemado e incluso devorado por la muchedumbre. Si bien es cierto que a mediados de 1870, Francia se hallaba angustiada por la guerra contra Prusia y el pueblo sufría los efectos de una sequía excepcional, nada parece explicar que por una supuesta frase antinacionalista y una falsa acusación de espionaje, más de seiscientas personas se entregaran durante horas a realizar las peores atrocidades posibles…

Un malentendido desata el lado más horrendo del nacionalismo, cuando seiscientas personas descargan sus miedos y frustraciones sobre un, supuesto, enemigo de la Nación. Jean Teulé, guionista de cine, televisión y comic, relata con eficacia una historia que, de no estar inspirada en hechos reales, podría resultar imposible. Para ello, decide utilizar un estilo minimalista y casi desprovisto de adjetivos en las secuencias de tortura y, sólo en partes muy específicas, deja volar la metáfora. Otro punto interesante en la construcción del Relato, es cuando intercala la acción de un personaje sobre nuestro protagonista (ya sea golpeándolo, meándole encima, arrancándole las falanges del pie con una pinza, o comiendo sus restos), con detalles sobre la buena relación entre ese mismo personaje y Alain. Esas breves inserciones, no más extensas que una oración, son verdaderamente escalofriantes.

Y también están las situaciones cómicas. El libro cuenta dos o tres momentos que llevan al lector hacia la carcajada, y después incomodan, al darnos cuenta de la situación en la que estamos inmersos.

Creo que pensé en The Passion of the Christ cuando leía: en cierta forma Alain es un ser indefenso ante la injusticia, arrojado al mundo para ser exterminado sin piedad. Aunque, por suerte, Teulé no ahonda en estas comparaciones, sí, ciertos pasajes donde Alain intenta escapar, aunque sea mentalmente del horror, que recuerdan al filme de Gibson. Pero ahí terminan las comparaciones porque, por suerte, Los Caníbales (“Mangez-le si vous voulez” en el original, que se traduce “Cómanlo si quieren”) es una obra disfrutable de principio a fin, la frutilla oscura de un postre que nos recuerda que los humanos son peligrosos, y están por todas partes.

Curiosidades

El hecho real tuvo lugar el 16 de agosto de 1870, en medio de la Guerra franco-prusiana, declarada el 19 de Julio de ese año y finalizada en Mayo del siguiente.

La guerra fue un fracaso para Francia, que no estaba militarmente preparada para el conflicto, y acabó con el reinado de Napoleón III.

Se considera que una de las causas del enfrentamiento, fue la pérdida de poder francés debido a la alianza entre Prusia y Alemania (que terminarían unificados bajo el reinado de Wilhem I)

El pueblo donde ocurrieron los hechos, Hautefaye, no ha podido sacarse el estigma de “el pueblo de la masacre”.

Lavaud Noemie, quién no es mencionado en la novela pero fue testigo directo de la locura, murió a los 92 años en 1953.

Al cumplirse los 100 años, se celebró una “misa del perdón” en Hautefaye junto a los descendientes directos tanto de Alain como de sus asesinos.

Alain De Monéys tenía 28 años.

Algunos apuntes sobre la piratería…

Hace pocos días me enteré que Lucía Etxebarría dejaba de escribir libros porque no quería “pasarse tres años trabajando como una negra para que después todo el mundo se descargue sus libros en lugar de comprarlos”.

No tenía idea de quién era esta mujer, mucho menos que escribía, mucho menos que lo había dejado. Culpa de la piratería digital, ¿culpa de la piratería digital? Dado que el porcentaje de venta que reciben los autores por sus obras son ínfimos comparados con la fortuna que hacen las Editoriales, distribuidoras y agentes literarios, es un poco infame culpar a la piratería. Hoy por hoy, escribir un libro sólo es un puente para poder escribir otro, para crear un lector, para darse su lugar en el medio.

Investigué sobre esta mujer, sus obras y ventas. Y, la verdad, no es ninguna Coelho o Dan Brown o la inventora de Harry Potter. Esto no le quita mérito como escritora, es más no significa nada (los tres que acabo de mencionar son de lo peor que se puede encontrar en cualquier librería) pero, bueno, es ella la que dice “me están robando, yo podría tener xx cantidad de dinero y sólo tengo x” (aclaro que los tres impresentables cobran XXXXXX por lo suyo) (para hacerlo más real: cada ejemplar de “Un milagro en equilibrio” cuesta en España 21 euros, de los que ella recibe sólo 2).

¿Y entonces? Qué está en juego verdaderamente cuando se habla de piratería?, estamos hablando de autores que pierden dinero o de editoriales y sistemas de ventas? Leyes como la Sinde o Sopa (en USA) a quién defienden?, a gente como Lucía o a personas para las que “vaya” y “valla” son lo mismo?

Las opiniones son dispares y muchas. Personalmente, soy de los que cree que las obras artísticas deben y tienen que difundirse gratuitamente por internet. Y que esto, lejos de influir negativamente en las “ventas”, garantizan una mayor cantidad de “compradores” potenciales. Porque el objeto libro seguirá siendo siempre el mismo, y tendrá mucho más valor sobre cualquier fusión de ceros y uno. Pero también es cierto que los precios de la literatura actual son obscenos. Doscientos morlacos argentinos por una recopilación de cuentos de Navokov, otros ciento cincuenta por una novelucha con pelos en la lengua escrita por un austríaco cocainomano. Cuarenta pesos por una recopilación de cuentos leídos por Borges. Setentaicinco por la obra de teatro palurda, pero muy prestigiosa, que no alcanza las 100 páginas. ¿Y qué obtenemos a cambio? Encuadernaciones pobres y endebles, pésimas traducciones, hojas de mala calidad, y eso sin contar que, muchas veces, el material está mal seleccionado, no hay prólogos ni estudios de ninguna clase precediendo la obra.

Los libros que valen la pena, serán comprados. Los que no, ni pirateados.

Se viene un nuevo mundo. Primero el arte gratis, después… sólo Jaume Sisa sabrá.

Enlaces externos:

Gutemberg ondeó la bandera pirata

Historial original

Para Lucía

A la vuelta de la página menos pensada: Alejandro Dolina

Aclaremos algo: acá no se va a disertar sobre el Dolina radial, ése que noche a noche invita a un recorrido de humor, cultura e historia que es un verdadero deleite. No, aquí hablaré del sujeto literario con ya varios libros publicados y que, considero, un autor mediocre pero extraordinario.

Dejenme explicar esta dicotomía: cualquiera que haya leído a Borgues, Cortázar o Macedonio Fernández encuentra en Dolina a un disípulo del montón, a veces hasta a un plagiador sin matices que, oculto detrás de la máscara del homenaje, pretende darnos gato por liebre. Todos sus libros siguen una especie de ruta más o menos repetida a lo largo de su narrativa: hay un incidente x sobre el cuál se volverá repetidas veces a lo largo de la obra y, en medio, capítulos autoconclusivos la mar de diversos. Estos episodios que narran aventuras en lejanos orientes y en el barrio de Flores son los que brindan mayor colorido al relato general. Pero carecen todos de cualquier originalidad.

Y entonces, ¿en dónde radica el placer de leer a Dolina? Me gusta su trsiteza, su melancolía, me gusta acercarme a los Hombres Sensibles de Barrio de Flores como si mirara viejas fotos de primaria, me emociona el aire simple del fresco amanecer y la calurosa providencia del bien aventurado. Todas esas cosas, esas emociones de alegría y tristeza, no son la literatura. Pero son Dolina.

¿Sabe por qué defiendo a Maradona? Por personas como ustedOctubre 2009. Tras los polémicos dichos de Diego Maradona

“Una oyente dice: ‘Estimado Dolina, ¿ya no defiende más a Maradona? ¿O acaso ya no hay ningún Sargento Cruz? Vea: Ud. ayudó a alimentar al monstruo que tan bien nos hace quedar ante la prensa mundial. Cordialmente. Ingrid Hammer’.

Mi respuesta es SÍ. Yo he resuelto -después de un extravío- bancar a Maradona en esto. ¿Sabe por qué? Por personas como usted. La indignación burguesa que sucedió al exabrupto de Maradona fue totalmente patética y asqueante. Un mundo totalmente hipócrita, el mundo de la radio, donde se escucha eso mismo que Diego dijo bajo emoción violenta, pero libreteado (y en la televisión ni hablemos), ese mundo se indignó. Esos tipos se indignaron. Y esa indignación burguesa me hace ponerme inmediatamente en la vereda de enfrente.

Y lo que un tipo dijo, obnubilado por el momento, por la emoción, por su propia historia, y por su propia condición, después fue repetido ad nauseam por todos los noticieros, con subrayados, subtitulados, duplicaciones, ampliaciones y circulación por Internet, por tipos que no estaban ni obnubilados, ni en estado de emoción violenta, ni perturbados por ninguna cosa, sino que lo planearon diecinueve mil veces. Esos tipos ahora se ponen en la superioridad moral de preguntarme a mí si lo defiendo a Maradona. Bueno, sí, lo defiendo. Si es contra ustedes, lo defiendo. Lo defiendo totalmente.

Y eso de “que tan bien nos hace quedar ante la prensa mundial”… ¡Cipayos provincianos que quieren quedar bien con sus supuestos amos europeos! ¡Yo no tengo ningún interés en quedar bien ante la prensa mundial! ¡No es ésa nuestra obligación! ¿Qué tenemos que quedar bien ante nadie? ¿Ante quiénes? ¿Ante gobiernos que aniquilan a sus enemigos? ¿Ante quién tenemos que quedar bien? ¿Dónde esta la Fiscalía del Universo? ¿Dónde está la reserva moral de la Humanidad? ¿En Estados Unidos? ¿En Europa? ¡Déjeme que me muera de risa, Ingrid Hammer!

Y otra cosa: muchas veces, pero muchas, en los medios se dicen cosas muy interesantes. Yo he escuchado casi revelaciones, a veces, dichas por tipos a los que yo admiro mucho. A veces son intelectuales, como, no sé, el finado Casullo, o Dubati, o José Pablo Feinmann, tipos que realmente tienen un pensamiento interesante. Otras veces son artistas, o incluso locutores, del calibre de Larrea, o de Carrizo, tipos que por ahí dicen cosas que te hacen decir “pero mirá que bien pensó éste”. Bueno, a esos NUNCA, nunca los vi duplicados en los noticieros, con subtitulados y subrayados. No los vi nunca porque a esta gente no le interesa el pensamiento ni la inteligencia, le interesa la BASURA. Y entonces Maradona dice esto y ellos lo repiten ciento diez mil veces. Eso es un asco.

Así que ¿a qué jugamos? ¿Qué es esto? ¿Qué es esto de indignarse, de enojarse y de sorprenderse? Lo dice un Senador de la Nación, y es un piola. Lo dice Maradona, y aparece todo el racismo, todo el desprecio por los pobres, aparecen los de siempre, los muchachos de siempre, a indignarse: ¡oh, la cultura! ¡Nuestro embajador! ¿Qué embajador? Es Diego Maradona, viejo. Los que tienen que ser cultos son ustedes, no él. Él tiene que dirigir la Selección de Fútbol, y si lo eligieron a él, bueno, es ése, y no Pancho Ibáñez.

Así que sí, lo defiendo a Maradona. Ante usted lo voy a defender siempre”.

El corso triste de la calle Caracas Segun una difundida leyenda, el Carnaval fue alguna vez una fiesta popular, con personas disfrazadas, musica, baile, bromas y murgas. En verdad, cuesta creer semejante cosa. Como quiera que sea, la legendaria gesta ha muerto ya. Sin embargo, como silenciosas habitaciones vacias, han quedado ciertas fechas del almanaque a las que la terquedad general insiste en adjudicar la condicion de carnavalesca. Esos dias son utilizados no ya para festejar sino mas bien para reflexionar y añorar la ausencia de la fiesta.

Se trata, segun se ve, de un curioso destino: pasar del entusiasmo a la nostalgia, de la pasion a la meditacion, de la alegria a la tristeza. Muchos espiritus taciturnos se solazan con este estado de cosas y afirman que la farra y el desenfreno de otras epocas fueron apenas un paso previo e inevitable, cuyo noble fin se cumple ahora, en el ejercicio del recuerdo.

Los Hombres Sensibles de Flores simpatizaban en cierto modo con este criterio. Para ellos el Carnaval no solamente servia para seducir señoritas en las milongas sino tambien para pensar en el paso del tiempo.

Puede afirmarse sin caer en el infundio que esta ilustre manga de atorrantes jamas consiguio entender el sentido de los Carnavales.
Manuel Mandeb pensaba que las gentes se ponian contentas en virtud de algun suceso que todos conocian menos el. Sus amigos padecian un desconcierto de la misma clase.

Esto puede explicar la extraña conducta de los Hombres Sensibles en los corsos y en los bailes.

Durante un rato hacian fuerza para sentirse alegres: bailaban, comian chorizos, se ponian caretas, hablaban con voz finita y mojaban a las damas con pomos de colores. Despues comprendian que todo aquello era inutil y entonces se iban a otros bailes, discutian con los mozos, miraban las orquestas, evocaban antiguos Carnavales y cantaban el tango Siga el Corso. Ya en la madrugada maldecian el Carnaval, se estacionaban en las esquinas desoladas y se burlaban de los caminantes que volvian a sus casas.

Pero una tarde de verano Manuel Mandeb tuvo una inspiracion genial.

Se le ocurrio organizar todos los años el Corso Triste de la Calle Caracas.

Se trataba de una idea interesante: Mandeb pensaba que en los Carnavales vulgares todos disimulaban la tristeza disfrazandose de personas alegres.

Su proyecto consistia en adoptar disfraces y actitudes melancolicas para ver si detras de ellos se instalaba la alegria.

” Si bajo la sonora risa del payaso se adivina siempre una lagrima, es posible que encontremos una sonrisa si sacamos nuestras caretas de victimas”

Si el proposito de Mandeb fue lograr un clima de pesadumbre, hay que decir que lo consiguio. El Corso Triste de la Calle Caracas era francamente tenebrosos. Todas las luces estaban apagadas. Los asistentes deambulaban como sombras fingiendo toda clase de sufrimientos.

Las murgas entonaban canciones tragicas y tangos de Agustin Magaldi.

Los disfraces eran lastimosos: de condenado a muerte, de novia abandonada, de jugador expulsado, de deudor hipotecario, de vendedor de libros y de intoxicado.

Con el tiempo el Corso Triste se fue haciendo mas ambicioso y complejo.

Jorge Allen, el poeta, empezo a escribir versos murgueros con pretension literaria.

“Si parliamo’ del destino bororom bobom bobom…

?Quien conoce su camino?

Bororom bobom bobom….

Nadie puede contra la suerte la ultima carta es la de la muerte borobobom bobom bobom borobobom bobom bobom.”

Los muchachos tristes de otros barrios se acercaron poco a poco y pronto circularon carrozas de hojas secas y automoviles con las ventanillas cerradas.

En el tercer año, se constituyo un jurado y se realizaron concursos y torneos.

Las comparsas se sacaban chispas para ver cual era la mas deprimente.

Los Lonyipietros del Desengaño, los Decrepitos del Mañana y Chispazos de Soledad fueron las agrupaciones mas renombradas.

Las reinas del corso eran bellisismas, pero inaccesibles y perversas. El premio anual de mascara suelta lo gano siempre el mismo individuo Hablamos -desde luego -del celebre actor Eladio del Prado, quien no tenia rival en la tecnica de la caracterizacion.

Sus primeros disfraces fueron sencillos. Una noche aparecio disfrazado de esclavo persa y todos se condoliana al ver su espalda surcada de latigazos y su cuerpo encorvado bajo el peso de enormes cadenas.

Despues, sus creaciones fueron mas complejas. Un domingo fue ciclope y a la mañana siguiente revoluciono todo el barrio buscando el ojo que se habia sacado. Fue tambien mendigo escoces y la gente lloraba al verlo soportar la nieve de Glasgow en la Calle Caracas.
Cuentan que Del Prado, entusiasmado por sus exitos, resolvio seguir con sus disfraces durante todo el año. Dicen que su destreza crecia junto con su crueldad.

Una noche de invierno, los Hombres Sensibles saltaron de alegria al ver reaparecer al Tonio Berardi, el pibe que murio en Paris. Organizaron una gran fiesta, y en el momento en que alzaban las copas para celebrar la resureccion, Del Prado se saco el guardapolvo, se lavo las rodillas, volvio a poner cara de persona mayor y aparecio tal cual era. El ruso Salzman estuvo dos semanas en cama y Jorge Allen casi se queda tartamudo.

EL ultimo Carnaval del Corso Triste, Eladio Del Prado se disfrazo para siempre de recuerdo y nadie volvio a verlo por el barrio del Angel Gris.

La comision organizadora del Corso pronto advirtio que la creacion de Mandeb tenia interesantes posibilidades economicas. Esto resulta un poco sorprendente si se recuerlda la nula capacidad de los Hombres Sensibles para los negocios. De cualquier manera, es un hecho que durante largos años los muchachos del Angel Gris vendieron papel picado. Emplearon la conocida tecnica que ha enriquecido a tantos mercaderes: en la primera jornada las bolsitas estaban llenas de papelitos brillantes e inmaculados.

Cuando termianaba la fiesta, barrian el piso y volvian a embolsar el papel.

Noche tras noche, el producto se ensuciaba y envilecia, hasta que en la muerte del Carnaval las bolsitas estaban llenas de tierra, tapitas de cerveza, caramelos empezados y otras porquerias. Algunos memoriosos creen reconocer todavia hoy en los bailes de Villa del Parque, restos del papel picado primogenio que se vendia en el Corso Triste.

Para contribuir a la pesadumbre de la concurrencia, Mandeb vendia pomos llenos de lagrimas que -si ha de creerse a sus detractores -falsificaba con agua y sal.

Los Refutadores de Leyendas, en su caracter de comparsa racionalista, solian acercarse a la fiesta de la calle Caracas para buscar camorra.

Tosos recuerdan sus afinados pregones:

” Los Refutadores señoras, señores, llegan con sus ritmos y sus silogismos .

Los desafinados a exponer sus ilusiones y a confrontarlas con nuestras refutaciones …”

Las olimpicas razones de la murga encontraban muchas veces contundente respuesta y dentro de un clima polemico y agudo, solian armarse formidables peleas que -por cierto -daban lustre y renombre al Corso Triste.

Año tras año, los Carnavales de la calle Caracas fueron poniendose mas divertidos. Naturalmente, esto provovo su decadencia.
Los Hombres Sensibles de Flores, al observar el jolgorio, comprendian que el proyecto inicial iba camino del fracaso.

La sobria melancolia de los primeros tiempos iba dando paso a sonrisas complacientes cuando no a risotadas sin freno.

Ah! -se lamentaban -¡Carnavales eran los de antes!

Y entonces contaban anecdotas de los corsos de antaño, austeros y silenciosos, comparandolos con la insoportable algarabia que tenian ante sus ojos.

Pero en realidad la verdadera esencia del fracaso hay que buscarla por otros rumbos.

Como ya se ha dicho, lo que buscaban Mandeb y sus amigos era un dejo de alegria que debia aparecer al quitarse la mascara tragica.

Y lo cierto es que nunca encontraron tal cosa.

Cada vez que -con toda ilusion-abandonaban sus disfraces de atormentados, encontraban debajo nuevos tormentos que, para peor, eran reales.

Por eso, comprendiendo que la dicha no estaba en el Carnaval y quizas en ninguna parte, los Hombres Sensibles disolvieron para siempre el Corso Triste de la Calle Caracas.

Hoy, cuando la fama de los muchachos del Angel Gris ya encontro su tumba en los vientos de la estacion Flores, hay-aunque pocos lo adivinen centenares de versos tristes. Y son mucho mas tristes que el de la calle Caracas, pues su tristeza es involuntaria y su proposito es la alegria.

Tal vez ha llegado el momento de comprender qeu los criollos no hemos nacido para cieras fantochadas. Que se rian los brasileños.

Tengamos, eso si, fiestas y reuniones populares. Pero no dejemos de ser quienes somos.

Si nuestra extraña condicion nos ha hecho comprender el sentido adverso del mundo, agrupemonos para ayudarnos amistosamente a soportar la adversidad.

A lo mejor, los Carnavales de antaño, tan añorados por los animadores de la radio, no eran mas que eso: una reunion de gente triste que buscaba consuelo.

Enlaces externos:

Venganzas del pasado

Les Luthiers y Dolina

Frases, algunas

Entrevista

A la vuelta de la página menos pensada: Julio Cortázar

Hay que leer a Cortázar. Siempre. Sus cuentos son la pintura genial de seres improbables, mágicos y llenos de ternura. Son la síntesis mejor de su literatura, y son también la oportunidad de embarcarse en un viaje interminable conducidos por su mano maestra.

“En los libros de Cortázar juega el autor, juega el narrador, juegan los personajes y juega el lector, obligado a ello por las endiabladas trampas que lo acechan a la vuelta de la página menos pensada” Mario Vargas Llosa

“[…] Desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.” Julio Cortázar

Instrucciones para subir una escalera Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
   Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
   Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Fragmento de Rayuela Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Inconvenientes en los servicios públicos Vea lo que pasa cuando se confía en los cronopios. Apenas lo habían nombrado Director General de Radiodifusión, este cronopio llamó a unos traductores de la calle San Martín y les hizo traducir todos los textos, avisos y canciones al rumano, lengua no muy popular en la Argentina.
   A las ocho de la mañana los famas empezaron a encender sus receptores, deseosos de escuchar los boletines así como los anuncios del Geniol y del Aceite Cocinero que es de todos el primero.
   Y los escucharon, pero en rumano, de modo que solamente entendían la marca del producto. Profundamente asombrados, los famas sacudían los receptores pero todo seguía en rumano, hasta el tango Esta noche me emborracho, y el teléfono de la Dirección General de Radiodifusión estaba atendido por una señorita que contestaba en rumano a las clamorosas reclamaciones, con lo cual se fomentaba una confusión padre.
   Enterado de esto el Superior Gobierno mandó fusilar al cronopio que así mancillaba las tradiciones de la patria. Por desgracia el pelotón estaba formado por cronopios conscriptos, que en vez de tirar sobre el ex Director General lo hicieron sobre la muchedumbre congregada en la Plaza de Mayo, con tan buena puntería que bajaron a seis oficiales de marina y a un farmacéutico. Acudió un pelotón de famas, el cronopio fue debidamente fusilado, y en su reemplazo se designó a un distinguido autor de canciones folklóricas y de un ensayo sobre la materia gris. Este fama restableció el idioma nacional en la radiotelefonía, pero pasó que los famas habían perdido la confianza y casi no encendían los receptores. Muchos famas, pesimistas por naturaleza, habían comprado diccionarios y manuales de rumano, así como vidas del rey Carol y de la señora Lupescu. El rumano se puso de moda a pesar de la cólera del Superior Gobierno, y a la tumba del cronopio iban furtivamente delegaciones que dejaban caer sus lágrimas y sus tarjetas donde proliferaban nombres conocidos en Bucarest, ciudad de filatelistas y atentados.
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