(Ghost in the Shell, dir. Rupert Sanders, 2017)

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Usar la cámara lenta para enfatizar la importancia narrativa de una escena, es una técnica tan antigua que amamantó a Mirtha Legrand. En SEVEN SAMURAI (1954),  Akira Kurosawa la utilizó para remarcar el dramatismo de la guerra. Ya en los ’70, Sam Peckinpah haría escuela brutalizando sus escenas de acción con esta técnica. Ahí todos contentos, hasta que Zack Snyder decidió acelerar, desacelerar y acelerar de nuevo sus escenas de acción para destacar la belleza de las mismas.  Esta variación, que podríamos denominar cámara lenta interruptus, llegó a transformarse en el sello personal que Snyder utilizaría para estampar WATCHMEN (2009), LEGEND OF THE GUARDIANS (2010) y SUCKER PUNCH (2011).

Rupert Sanders, director de GHOST IN THE SHELL, cinco años después de que Snyder abandonara su seña de identidad, opta por este interruptus para sus escenas de acción. El efecto buscado tiene menos que ver con acentuar el dramatismo o la brutalidad de la violencia y más con “Vamos a quedarnos cinco minutos mirando la bala que sale del arma de Scarlett (alguien debería darle una película como Black Widow, ¿no?) y recorre la habitación cortando el aire (nuestro Jefe de Animación vive en el sótano de su mamá), como sigue recorriendo la habitación (es re virgo pero lo queremos), como sigue recorriendo (la mitad del presupuesto se nos fue en esta escena) y ¡Bang! como le pega en el pecho al malvado (el día de filmación, ese extra estaba con diarrea y lo reemplazamos por una bolsa de papas, nadie se dió cuenta), y ahora vemos como el malvado comienza a retorcerse de dolor, y se retuerce, y se retuerce, y se retuerce un poquito más y ¡Pónchatelas! Mirá como sale sangre por todos lados!“.

Lógicamente, como espectadores terminamos sobresaturados y el impacto de lo que sucede en pantalla se pierde por completo. Escenas que funcionarían perfecto en cámara lenta, dejan al público indiferente porque, para esta altura, o ya están hartos o aguante Jason Bourne, vieja, no me importa nada.

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Y mientras esto pasa, Scarlett Johansson cuestiona su identidad y plantea la pregunta: “¿qué es ser humano?, si removemos sangre, carne y huesos, ¿alcanzan nuestros pensamientos para hacernos personas?” Lamentablemente, la película desconfía en las capacidades analíticas de sus espectadores y le subraya a trazo gruesos sus temas de des-humanización e identidad de género. A tal punto que muchos diálogos pueden dividirse en dos categorías:

  • Los que acentúan el tema. Con actores hablando a cámara y diciendo “ESTA ES LA TESIS DE LA PELÍCULA“.
  • Los que acentúan el tema. Con actores hablando a cámara y diciendo “¿SE ACUERDAN DE LA TESIS DE LA PELÍCULA? BUENO, ESTA ES LA CONCLUSIÓN. NO, NO SE MOLESTEN EN DEBATIR, ACÁ ESTÁ LA RESPUESTA“.

La filosofía de trazo grueso es como masturbarse con un rallador de quesos: al principio está bueno pero te termina rompiendo las pelotas. 

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(Invasión Zombie, dir. Sang-ho Yeon, 2016)

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INVASIÓN ZOMBIE tiene todo lo que quieren las guachas. Es una montaña rusa de acción, aventura, personajes simpáticos, tensión, suspenso, humor, efectos especiales, un guión inteligente, una edición inteligente y una dirección puta madre. Además, incluye como subtexto ataques al individualismo, el capitalismo salvaje, el “sálvese quien pueda” y el neoliberalismo.

Podría concluir mi crítica acá y aún así hacerle justicia a la película.

Decir que el cine de género surcoreano es el mejor a fuerza de películas como THE GOOD, THE BAD AND THE WEIRD, MOTHER, THE HOST, I SAW THE DEVIL y OLD BOY es una obviedad. Todos los que usamos Torrents lo sabemos pero es celebratorio que esta película haya llegado al circuito comercial y se mantenga en las salas por varias semanas.

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Pequeña paradoja: INVASIÓN ZOMBIE llega a los cines no por su calidad cinematográfica sino porque lleva recaudados más de 150 millones de dólares en todo el mundo. Además, de haber ganado cuando premio al cine fantástico exista. Y ha logrado todo eso, por su calidad cinematográfica.

¿Se viene el inicio de una nueva moda? Es poco probable, la verdad, pero crucemos los dedos: podríamos ver THE AGE OF SHADOWS en pantala grande!

PD: Durante los trailers pasaron “Mi novio es un abusador hijo de puta que no respeta mi individualidad pero está todo bien porque la historia original la escrribió una mujer, parte 2“. Depresión.

(Detrás de la línea amarilla: Rogue One: a Star Wars story, 2016)

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Mark Twain dijo la historia no se repite pero rima. Excepto en la franquicia de Star Wars donde sólo existe la repetición. Los malos tienen un arma destruye-planetas!… una profecía!… la Fuerza! Este universo ficcional, compuesto por centenares de planetas, miles de razas diferentes y sociedades alternativas, se siente ínfimo conforme aparecen nuevas películas.

Al final de ROGUE ONE: A STAR WARS STORY nos enteramos que:

  • La Death Star tiene una debilidad estructural
  • Los rebeldes obtienen los planos.

Curiosamente, lo mismo que sabíamos antes de que comenzara la película. Y nosotros creyendo que el director Gareth Edwards y su presupuesto de 200 millones de dólares iban a expandir la mitología de la saga.

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Acusar a una película de haber sido creada por más amor al dinero que al arte, está bastante trillado. Pero cuando el zapato aprieta, aprieta. Además, ¿por qué elaborar figuras retóricas nuevas para un refrito?.

Los pingos se empiezan a ver cuando las motivaciones de los personajes coinciden con las de la trama. Durante la primera hora se plantan algunas semillas prometedoras pero pronto nos damos cuenta del engaño: los personajes hablan, piensan, accionan y reaccionan porque las escenas de acción deben ocurrir. Un momento a Felicity Jones le chupa un huevo el padre, al siguiente está desesperada por encontrarlo y después quiere ayudar a la Rebelión. No está motivada a hacer nada de eso pero alguien tiene que dar el discurso inspirador para el trailer.

Pero si les gustó la película, pueden ya mismo ver su secuela (de 1977). Es una de las pocas películas de George Lucas que no provocan ceguera temporal.

(Detrás de la línea amarilla: Doctor Strange, 2016)

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Francois Truffaut: Un personaje sale de su casa, sube a un taxi y se dirige a la estación para tomar el tren. Se trata de una escena normal en el transcurso de un film medio. Ahora bien, si antes de subir al taxi este hombre mira su reloj y dice: “Dios mío, es espantoso, no voy a llegar al tren“, su trayecto se convierte en una escena pura de suspense, pues cada semáforo en rojo, cada cruce, cada señal de tránsito, cada frenazo, cada maniobra de la caja de cambios van a intensificar el valor emocional de la escena.

DR. STRANGE (2016) es un film medio sostenido por inspirados actores y buenos efectos especiales. Destaca Mads Mikkelsen como Kaecilius, un personaje que en papel no es más que un villano genérico, con motivaciones genéricas y métodos genéricos de conseguir sus objetivos. Sin embargo, Mikkelsen logra hacerlo funcionar gracias a su estudiada interpretación y carisma en pantalla. Lástima que el presupuesto de 165 millones de dólares no sepa aprovecharlo como es debido, o tendríamos a un villano a la altura de Loki. Read More