(Detrás de la línea amarilla: Rogue One: a Star Wars story, 2016)

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Mark Twain dijo la historia no se repite pero rima. Excepto en la franquicia de Star Wars donde sólo existe la repetición. Los malos tienen un arma destruye-planetas!… una profecía!… la Fuerza! Este universo ficcional, compuesto por centenares de planetas, miles de razas diferentes y sociedades alternativas, se siente ínfimo conforme aparecen nuevas películas.

Al final de ROGUE ONE: A STAR WARS STORY nos enteramos que:

  • La Death Star tiene una debilidad estructural
  • Los rebeldes obtienen los planos.

Curiosamente, lo mismo que sabíamos antes de que comenzara la película. Y nosotros creyendo que el director Gareth Edwards y su presupuesto de 200 millones de dólares iban a expandir la mitología de la saga.

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Acusar a una película de haber sido creada por más amor al dinero que al arte, está bastante trillado. Pero cuando el zapato aprieta, aprieta. Además, ¿por qué elaborar figuras retóricas nuevas para un refrito?.

Los pingos se empiezan a ver cuando las motivaciones de los personajes coinciden con las de la trama. Durante la primera hora se plantan algunas semillas prometedoras pero pronto nos damos cuenta del engaño: los personajes hablan, piensan, accionan y reaccionan porque las escenas de acción deben ocurrir. Un momento a Felicity Jones le chupa un huevo el padre, al siguiente está desesperada por encontrarlo y después quiere ayudar a la Rebelión. No está motivada a hacer nada de eso pero alguien tiene que dar el discurso inspirador para el trailer.

Pero si les gustó la película, pueden ya mismo ver su secuela (de 1977). Es una de las pocas películas de George Lucas que no provocan ceguera temporal.

(Detrás de la línea amarilla: Doctor Strange, 2016)

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Francois Truffaut: Un personaje sale de su casa, sube a un taxi y se dirige a la estación para tomar el tren. Se trata de una escena normal en el transcurso de un film medio. Ahora bien, si antes de subir al taxi este hombre mira su reloj y dice: “Dios mío, es espantoso, no voy a llegar al tren“, su trayecto se convierte en una escena pura de suspense, pues cada semáforo en rojo, cada cruce, cada señal de tránsito, cada frenazo, cada maniobra de la caja de cambios van a intensificar el valor emocional de la escena.

DR. STRANGE (2016) es un film medio sostenido por inspirados actores y buenos efectos especiales. Destaca Mads Mikkelsen como Kaecilius, un personaje que en papel no es más que un villano genérico, con motivaciones genéricas y métodos genéricos de conseguir sus objetivos. Sin embargo, Mikkelsen logra hacerlo funcionar gracias a su estudiada interpretación y carisma en pantalla. Lástima que el presupuesto de 165 millones de dólares no sepa aprovecharlo como es debido, o tendríamos a un villano a la altura de Loki. Read More